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Respiración de los pulpos

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Respiración de los pulpos
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Conocidos como octópodos los pulpos son moluscos cefalópodos, como su nombre lo indica, poseen 8 tentáculos o brazos, además, no poseen concha calcárea protectora. Los tentáculos de los pulpos coinciden en un pico corneo en la parte inferior de la cabeza del animal. En la cabeza encontramos el cerebro y tres corazones.

La respiración de los pulpos se da mediante un sistema muy curioso pensado para la eficiencia.

Respiración de los pulpos

Antes de hablar de la respiración de estos animales debemos comprender que poseen tres corazones, dos de ellos se encargar de llevar la sangre pobre en oxígeno y rica en dióxido de carbono hacia las branquias y el tercero se encarga de llevar la sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo.

La sangre de los pulpos es de color azul pues contiene hemocianina en lugar de hemoglobina, esta sustancia contiene cobre en lugar de hierro.

Respiración branquial

Los pulpos respiran mediante branquias que no son más que un conjunto de membranas que facilitan el transporte del oxígeno del agua hacia la sangre y la expulsión del dióxido de carbono hacia el agua.

Los pulpos, como todos aquellos que cuentan con branquias, solo requieren realizar un movimiento para respirar, es decir, solo inspiran el agua y esta se expulsa fuera de las branquias fuera del cuerpo del animal, no tienen que expirarla porque la misma energía con la que ingresa la lleva a través y fuera del cuerpo del animal.

Respiración y movimiento

Los pulpos evolucionaron este sistema de “un único movimiento” para acoplar el nado a la respiración. Los pulpos nada muy rápido y con gran habilidad y esto lo logran gracias a un sifón ubicado a un lado de su cuerpo y que les permite cambiar rápidamente la dirección y la velocidad con la que nadan.

Un pulpo succionará agua por la abertura de su manto, esta pasará por las branquias y será dirigida al sifón donde es expulsada hacia fuera para la propulsión y la locomoción de este cefalópodo.

Todo este proceso se relaciona de una forma muy ingeniosa pues, si el pulpo nada rápido requiere de más oxígeno, al nadar rápidamente absorbe y expulsa más agua a la vez que, gracias a la propulsión, ingresa más líquido a su organismo.